miércoles 19 de octubre de 2011

Soñaba chocolates

Soñaba chocolates, soñaba frío, te soñaba y soñaba la ciudad. --¿Y ahora a dónde vamos?-- preguntaste viéndome y sonriente, y te perchaste de mi brazo --A donde quieras-- respondí. Me mantuve firme para sostenerte, estaba feliz. Sonó la lluvia en Tuxtepec, se diluyó la ciudad, desperté y te echaste a volar. Abrí los ojos y casi pude escuchar como un chillido cristalino la entrada del primer rayo luminoso en las esferas de mis ojos; tan poca luz hiriente, supongo, fue lo que me hizo derramar tantas lágrimas.