martes 1 de noviembre de 2011

Altar laralá


Pan de muertito
llegó la calaca,
sal, agua y caña,
ponemos altar.
Arcos, flores, guías,
y pan a la leña,
Maíz y tortilla
la, la
laralá.
Décima y jarana
Pepesca y naranja,
río, mojarra.
Fresco noviembre
trae a la muerte,
niñitos difuntos
y muertos adultos.
***
Muchos volovanes 
de la volovanería
pequeños y grandes
de todos colores
de muchos sabores
como en la vida.
Azules, rojillos
PANALes y rojos,
amarillos exiguos
negros solecitos,
naranjas que dicen
ser otros, de masa 
bronca con lidercitos.
No te engañes más
de tanta diversidad
de colores muchos.
Parecen distintos
misma masa al fin;
ruin el mismo fin.
Es la misma masa, 
nueva la máscara,
disque nueva opción
pero la misma entraña:
una nueva coalición,
mismas malas mañas.
Chancletas, de natas,
también hay tamales:
de toloache pa’l edil 
de crianza para el DIF,
recién hechos de hueso
y amargos de perro viejo.
De chancho cochino
con piel de borrego.
Los medios de lengua
se comen un tanto,
bocado a bocado,
tragos del erario.
Tiradas por el suelo
las hojas de tamal.
Precisos ya comieron,
hartos dan dispensa
y las dejan pa’l pueblo
¿Las quieren ahoritita
o al mes como despensa?
Horchatas, jamaicas,
las avenas tan frescas, 
pa’hidratar estos lares
apenas se vaya fuera, 
cuantiosas utilidades
la mentada cervecera.
Dicen no es negocio
pagar a los trabajadores
la venta de la cebada
deja pingües tostones.
Gerentes y patrones
corren trabajadores. 
Si alguien osa pedir
razones y porqués
muchos lidercitos 
dejan en chones,
y al diputadito fiel, 
sin sus acciones.
Cerveza de exportación,
patrones de a montón
Hay papel y mucha caña.
Hay políticos panzones,
y la raza sin calzones
llena pobre los panteones. 
Picaditas y garnachas,
platanitos y empanadas
La Cuenca entoloachada
ya no quiere entomatadas.
Rechaza la jarochería,
no hace rima ni decima.

¿Qué quiere la niña,
fresita que re’linda?
bailar con sus amiguitas
esa cosa tan bonita
de inditos, curiosita
que resulta Flor de Piña. 
Costoso huipil 
maquillaje principessa.
No wey, si wey, oralé,
me voy a la Guelaguetza.
De cultura no sé nada
pero ¡qué re-padre la fiesta!.

Con dinero ahí me ves
sin dinero, pobre wey,
eres naco, no eres nais.
eres naco de la APPO,
si te alcanza pa’interné
idolátrame en el feis. 
Atole de masa,
de avena, de arroz,
café muy caliente
trapiche en su seno,
que beba el pueblo
atolito con el dedo. 
Enfriando la muina, 
soplando al café,
la muerte sentada
en piedra a horcajadas,
mano en la cintura,
machete de lado.
Mirando el altar
pensativa quedó:
“llevarme a la gente
no vale de nada
que estos y otros 
deciden su suerte”.
“suplican un pan,
se forman por migas,
les dan un tamal,
se dejan comprar,
regalan su voto
al reino del lobo”.
“No vale de nada 
usar el machete
que unos y otros
están condenados
los unos tarugos, 
los otros gandayas”.
Se fue la calaca,
“no sirvo de nada
acá en Tuxtepec,
gente resignada
de lejos se vé
los cargó la tiznada”.
***
Un, dos, tres. Un, dos, tres.
Que faltan los postres: 
confites y nanches,
calabaza y panes,
los muertos contentos
se van, se retiran.
La risa batiente,
flor de carcajada:
“¡Pobrecitos vivos,
pobres todos ellos
tener que vivir 
tanta cochinada!”.
“Nosotros nos vamos
bailando: un, dos, tres.
Se quedan sin nada,
quincena gastada,
nos vemos manada,
nos vamos sin nada”.
Bailando: un, dos, tres.
Cantando: la, lá.
“Muy rico el altar,
muy amables son,
nos vamos, nos vamos,
bailando este son”.
la, la
laralá.
Fabricio González Soriano